Yo estaba como el padre que confiesa:
Acre, 1291
de las pocas cosas que aún nos quedan,
esas que la batalla no nos ha arrebatado:
el prohibido en el año 77 nos encienda
la bellota y a la asamblea nos lleve.
Retemos a morir y tal vez así
regresar al hogar:
“la espada cristiana no se
rinde ante los infieles”
Cruzados somos:
templarios teutones,pero también somos:
musulmanes griegos.
Todos contra el viento:
ese viento que vienedel más allá
del bien y del mal
ahora solo coraje y fe.

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